Una Sucá Para las Naciones

Escrito por Noajidas. Publicado en Sucot

UNA SUCÁ PARA LAS NACIONES

El ambiente de la festividad de sucot se percibe ya desde varios días previos a su inicio. Los preparativos de las sucot o cabañas en las que el Creador ordenó habitar a los hijos de Israel cuando salieron de Egipto son el foco principal de la comunidad judía en los días que median entre iom kipur – el día del perdón – y el inicio propiamente dicho de la festividad de Sucot.  

Sucot es una de las principales festividades en el calendario hebreo, y no solamente reviste una importante significación para el pueblo judío, sino que también tiene una estrecha relación con el resto de las naciones. Para ponernos en sintonía con la frecuencia espiritual de esta temporada veamos un aspecto de su dimensión y mensaje universal.

La principal importancia de los preceptos relacionados a la Sucá fue mencionada en el propio versículo de la Torá que indica su observancia «para que sepan vuestras generaciones que en Sucot – cabañas- hice habitar a los hijos de Israel cuando los hice salir de la tierra de Egipto». Por lo tanto, la Sucá es un recordatorio de las Sucot originales en las que el Creador hizo habitar a los hijos de Israel en su salida de Egipto. No obstante, las Sucot referidas no eran en sentido literal, no al menos como las conocemos hoy.

El midrash nos menciona que las las Sucot «estaban constituidas por las nubes de gloria que envolvían y circundaban al pueblo de Israel». Y el pueblo judío evoca este evento cada año al salir de la comodidad de sus casas para habitar en frágiles cabañas, recordando con esta experiencia su absoluta dependencia divina en cuanto a sustento, cuidado y bienestar en todos los sentidos. Internalizando la conciencia de un Creador que también es conductor del mundo, y los sostiene a cada instante.

En un sentido más profundo que simplemente morar en un habitáculo frágil y temporal, lo cual en sí mismo no tiene ningún mérito, la idea de la Sucá es el reconocimiento del Creador, estimular nuestra conciencia monoteísta. Llegar al punto de aceptación de la máxima expresada en la Torá «ein od milvadó – No existe nada fuera del Creador», y todo depende de Él.

La festividad de Sucot posee un mensaje claro y contundente, hay un Creador, Conductor y Sustentador del mundo, quien mostró maravillas y señales portentosas a los ojos de todas las naciones cuando extrajo a los hijos de Israel, Su pueblo, de Egipto, y los cuidó amorosamente en su travesía en el desierto con sus nubes de gloria.

Y esto fue así, a tal punto que «las naciones vieron y temieron – por todo lo que el Creador había realizado en favor de los hijos de Israel». Un temor reverencial hacia el Creador había invadido la conciencia de todos los habitantes del mundo. Luego acontecieron algunos eventos en relación a Amalek, los cuales opacaron – al menos transitoriamente - la luz que iluminó también en ese momento a las naciones, además de Israel en su camino hacia el monte Sinaí para recibir la Torá.

De esto vemos que la idea de Sucot, es generar un cambio de conciencia, una nueva visión del mundo. Realizar una transición de un mundo donde el Creador está oculto, a un mundo donde el Creador esta revelado, donde las nubes de gloria, son una realidad.

Un cambio de conciencia que no solo abarca a Israel, sino que impacta en las naciones. 

Y este hecho es un requerimiento determinante para las naciones. La Guemará en el tratado de avodá zará, que trata sobre las cuestiones relacionadas al culto idolátrico, en su primer capítulo nos advierte que, en el futuro, cuando arribe la era mesiánica las naciones reclamaran con insolencia al Creador arguyendo «¡danos recompensa!», a lo cual se le responderá que solo a quienes hayan cumplido con la Torá se recompensará. Ellas replicarán que es injusto, ya que se las privó de recibirla. Finalmente, el Creador les dará una mitzvá – un precepto fácil de cumplir, nada más y nada menos que la Sucá!. Existen preceptos que son difíciles de cumplir, pero la Sucá consiste en tan solo en habitar en ella, llevando a cabo las acciones de la vida cotidiana, tales como comer, beber, estudiar, y similares. Pero como todo, a veces puede venir alguna pequeña complicación o incomodidad, por caso la lluvia. Como sea, la Guemará regresa a la descripción de los eventos futuros y menciona que las naciones, que en aquél entonces reciban el precepto de la Sucá como una suerte de prueba de aceptación de la Torá, y poder acceder a su recompensa, ante la mínima dificultad saldrán vociferando y pateando la Sucá, mostrando así su hipocresía, su deseo de la recompensa, pero sin esfuerzo, gratis, y sin tan siquiera aceptar la soberanía divina.

De aquí podemos ver nuevamente como la idea que siempre está presente en la Sucá se relaciona con la aceptación del monoteísmo más absoluto. El reconocimiento de un Creador, Conductor y Sustentador del mundo.  

Si bien de este texto del Talmud se entiende que el futuro de las naciones no es tan prometedor, al menos en apariencia, no obstante, el futuro de las naciones no es a escala de grises u obscuro en su totalidad.

Si bien muchos individuos de las naciones se pueden encontrar en lo descrito en este fragmento del Talmud, también existen otros mencionados en el profeta Zejariá - Cap. 14.16-17- «Sucederá que todo sobreviviente de todas las naciones que vendrá contra Jerusalén, subirá cada año tras año, a prosternarse ante el Rey, el Eterno de los Ejércitos, y a festejar la festividad de las cabañas. Sucederá que a quien no subieren de las familias de la tierra, para prosternarse ante el Rey, el Eterno de los Ejércitos, sobre ellos no habrá lluvia».

De este versículo vemos que, en ese tiempo, la condición sine qua non para las naciones será ascender a Jerusalén cada año con un solo fin: en la festividad de Sucot, acceder al nivel más puro de conciencia monoteísta, lo cual se refleja en la acción de prosternarse ante el Rey, el Creador. Aceptando Su existencia, soberanía y hegemonía.

Mientras tanto, hasta que esta profecía finalmente se cumpla, y sea una realidad concreta en su máxima expresión, los hijos de Noaj que en este tiempo experimentaron un despertar en su conciencia, quizás como preámbulo a este era descrita en la guemará, y que se han acercado al monoteísmo y la observancia de sus obligaciones en relación a los siete preceptos universales que la Torá les exige a todas las naciones, pueden aprovechar esta temporada tan inspiradora y espiritualmente energizante de Sucot, para dedicar más tiempo a la plegaria, la introspección y el estudio de Torá, afianzando a través de reuniones con familiares y amigos la conciencia monoteísta, donde en cada detalle de la vida el Creador esté presente, y no exista otra cosa fuera de Él.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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