La Pregunta del Millón

Escrito por Noajidas. Publicado en Siete Principios

Desde siempre han existido muchas creencias y religiones. De  hecho,  en la actualidad resultan innumerables. Y dentro de este amplio surtido religioso, muchas personas eligen aferrarse a una creencia determinada durante toda su vida, mientras que otras van pasando de una a otra, en búsqueda de una verdad trascendente. Siendo que, al fin de cuentas,  cada individuo decidirá qué “creer” de Di-s, del hombre, del mundo y su entorno, y de la vida en general.

Cada una de estas religiones plantea su dogma o doctrina, definiendo así en qué se debe creer para “tener” bendición, o para "prosperar", o para tener "éxito", o para ser "salvo", o “estar bien y en armonía con sí mismo”, entre otros.

Según la mayoría de las creencias todo está determinado por aquello que se cree o se siente, y no por aquello que se hace. Muchas religiones ofrecen soluciones casi "mágicas" a los problemas, tan sólo creyendo... No es extraño escuchar slogans como “deje de sufrir”, “creer en fulano o mengano es la solución a todos sus problemas”, “venga a conseguir prosperidad”, y cosas similares.   

No obstante, la mayoría de las veces, las personas que se involucran en dichos sistemas religiosos, ya sea agobiados por sus pesares y preocupaciones, o absortos en sus deseos y ambiciones, difícilmente pueden ser objetivos con respecto a una verdadera espiritualidad.

Si miramos por un instante la situación desde afuera, sin los condicionamientos de credos o doctrinas impuestas, nos podemos dar cuenta de lo alejado que está Dios de todos estos sistemas de creencias y culto. ¿Cuántas religiones establecen sus fundamentos en lo que Dios desea, en las acciones que Dios quiere que el ser humano lleve a cabo?

Siempre oímos acerca de "pedir a Dios lo que uno necesita", "pedir a Dios lo que uno quiere", salud, dinero, amor, entre otros. Y si bien es verdad que cuando uno se encuentra en una situación apremiante, debe dirigir sus pedidos al Creador, en cuyo poder está brindar una respuesta satisfactoria, esto no es el único sentido por el cual acercarse a Dios.

¿Cuántas veces las religiones preguntan seriamente qué es lo que Dios está pidiendo de nosotros, los seres humanos? Si las religiones existen supuestamente para servir a Dios, ¿Por qué la ejecución práctica de Su voluntad es remplazada por las famosas creencias y por una búsqueda cuasi desenfrenada de la propia auto gratificación, ya sea física, material o emocional? Y lo único que se ofrece es presentar a Dios como un simple “hacedor de milagros”, al cual la gente se acerca solo para obtener un beneficio?

Dios, en el transcurso de la historia, muchas veces reveló Su voluntad, lo que Él desea y espera del hombre. Lo hizo con Adán, con Noé, con Abraham, con Moisés. En cada generación, Dios comunicó al ser humano lo que se espera de él, pero lamentablemente comprobamos que casi siempre se hizo oídos sordos; y ejemplos no faltan: la generación del diluvio universal, la generación de la torre de Babel, las sociedades corruptas de Sedom y Amorá, y muchos más. Y es de notar que en cada una de estas civilizaciones abundaban las creencias. Algunos creían que los astros dominaban el mundo y eran considerados deidades, otros creían en las fuerzas de la naturaleza, otros fabricaban sus propios ídolos, y otros creían en sí mismos. Todos hicieron o se constituyeron a sí mismos en dioses, pero no ejecutaron aquello que el verdadero Dios pedía de ellos.

De la misma forma, en nuestros días existen muchas religiones, y gran cantidad de personas adeptas a una u otra, pero sin compromiso de llevar a cabo lo que Dios desea. En muchos casos,  el tema no es tratado ni abordado; por ignorancia, temor o motivos similares. Mas sea cual fuere la razón, la consecuencia siempre es la misma: el hombre divagando entre sus creencias, proporcionalmente a la medida de su lejanía en cumplir la Voluntad de su Creador.

Entonces, ¿qué debería hacer alguien que se encuentra en una verdadera búsqueda de espiritualidad? Alguien que no busca religiones, cultos, dogmas o creencias, sino que desea sinceramente conectarte con la Luz y fuerza infinita que sustenta al mundo, con el Creador del universo?

Es necesario replantearse este asunto desde una perspectiva "diferente". Diferente no como "nuevo", ya que existe una sola forma de llegar al Dios, y no es algo innovador, sino que por el contrario, de la forma que Él mismo estableció desde un principio.  Y este camino no supone complejidad o lejanía, sino que por el contrario, se encuentra cercano y dentro de las posibilidades de todos y cada uno. El único requisito para poder alcanzarlo es comenzar a formularse una simple pregunta: ¿Qué pide Dios del individuo? ¿Qué pide Dios de mí? ... Solo entonces encontraremos la respuesta, y junto con ella la manera correcta de aproximarse al Creador y servirlo:

 

"Te diré a ti, hombre, aquello que es bueno, y que Dios pretende de ti:

Hacer rectitud, amar la bondad, y caminar humildemente con tu Dios"

Profeta Mijá 6.8

 

 

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