Sección Toldot

Escrito por Noajidas. Publicado en Torá & Tanaj - Biblia Hebrea

 

Bereshit 25.19-28.9

CONTRAPUNTOS INTRAUTERINOS 

“Y los hijos pugnaban dentro de su vientre”

Bereshit 25.22

 

  Esta semana, la sección semanal de la Torá nos relata que tras veinte años de estar casados, Itzjak, el hijo de Abraham, y su esposa Rivká, quienes no lograban concebir, finalmente sus plegarias fueron respondidas, y Rivká se embarazó, con dificultad y turbulencias por cierto, ya que como nos cuenta la misma Torá Y los hijos pugnaban dentro de su vientre”[1]. Es en estas instancias, cuando Di-s le informa que ella estaba portando “dos naciones en su matriz”. Una sería Esáv, el primogénito, del cual descendería Edom (Roma), pueblo corrupto y pagano, y la otra Iaakov, su hermano menor, y padre de las 12 tribus del pueblo de Israel.

 Sobre ello comentan los sabios [2]“Incluso en estado intrauterino, Iaakov y Esáv manifestaron actitudes contrapuestas”. Cuando Rivká deambulaba en las proximidades de la casa de estudio (de Shem y Ever) Iaakov se sentía atraído hacia allí y pugnaba por salir, y cuando ella pasaba por lugares de idolatría, Esáv era quien pujaba, por la fascinación que le resultaba el culto a ídolos. Asimismo se nos revela que ambos peleaban por la herencia y su propia participación en las bondades de este mundo y el venidero.

 Surge entonces la pregunta[3]: ¿Por qué habría de haber entre ellos contrapuntos y rencillas? Aparentemente las aspiraciones de cada uno de ellos no se condicen ni convergen. Es lógico suponer, que Iaakov anhelaría la espiritualidad del mundo venidero, y Esáv el materialismo de este mundo. No obstante, de aquí vemos que Iaakov también deseaba este mundo y a Esáv también le apetecería el venidero. Esto último requiere explicación, tomando en cuenta su carácter de malvado y salvaje: ¿Por qué habría de inspirarse en las mieles del Edén?

 

UN CAMINO ESPECIAL

 Ante todo debemos responder a lo siguiente ¿Cómo es posible que un hijo de Itzjak, un ejemplo y modelo de abnegación por los designios del Creador, conciba un ser que ya intrauterinamente se vea cautivado por la idolatría? Un adulto, es libre y responsable de actuar como le parezca. Pero respecto de un niño ¿cómo ha de ser posible? Debemos inferir entonces, que esta tendencia en sí misma no posee una connotación negativa, sino que puede canalizarse como un sendero singular en el servicio a Di-s.

 El Rambam [4]se explaya acerca de dos clasificaciones entre aquellos que sirven al Creador: 

  1. El “piadoso íntegro”, que es aquél que domina su instinto. Solamente aspira y desea el bien, y todo su servicio espiritual es una constante elevación dentro de las esferas de la santidad. 
  2. El “dominador de sus propios instintos”, quien también desea aquello negativo, pero no por el mal en sí, sino para poder transformarlo y doblegarlo.

 

DOS MUNDOS

 Iaakov y Esáv, simbolizan la encarnación de estos dos senderos espirituales. La naturaleza del primero era ser “un hombre íntegro, quien estaba sentado en las carpas”, es decir, se abocaba al estudio de la Tora, por lo cual representa al ‘piadoso íntegro’. Pero la naturaleza de Esáv era ser “un hombre que sabía cazar”, es decir que desarrolló la capacidad de ‘dominar su instinto [5]’.

 El objetivo de la atracción natural de Esáv hacia la idolatría consistía solo para sobreponerse a ella, dominarla y subyugarla.

 Por ello, ambos reñían sobre la herencia de ambos mundos. Pero con respecto a Iaakov el mundo venidero era lo principal, al ser éste puro y sagrado, se corresponde con la aspiración del ‘piadoso perfecto’. Pero Esáv, ve especialmente la virtud de este mundo, en el cual es necesario doblegar el instinto y sobreponerse sobre todas las complicaciones e impedimentos que se interponen entre el individuo y su Creador; a ello alude el servicio espiritual de doblegar la mala inclinación.

  

CONCLUYENDO, CONJUGANDO Y CONVERGIENDO

 La máxima virtud consiste en el conjugar y converger ambos senderos, de tal forma de posar los ojos en el cielo, inspirándose y accediendo al territorio de lo sagrado, pero pisando firme la tierra, trasformando la realidad, tornando posible lo soñable, y literal lo posible. Hacer de este mundo una morada para el Creador.

 

Likutei Sijot 20, pág. 108. 



[1] Bereshit 25.22.

[2] Ialkut Shimoní y la explicación de Rashi sobre el versículo. Seder Eliahu Zuta cap. 19.

[3] Ver también Zohar sobre esta sección 289.1.

[4] Shemoné Perakim, cap. 6.

[5] Abot, comienzo del capítulo 4.

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