Sección Beshalaj

Escrito por Noajidas. Publicado en Torá & Tanaj - Biblia Hebrea

 Shemot 13.17-17.16

   “Y será que en el final de los días, estará preparado el Monte de la Casa del Eterno… y van a fluir a ella todas las naciones…”

 Ishaia 2.2.

  ¿POR QUÉ LOS JUDÍOS NO BUSCAN CONVERSOS?

 Con relativa frecuencia somos testigos del fenómeno de que muchas religiones desean proteger a sus dioses y creencias, y por ello justifican ‘guerras sagradas’ cuando algún factor de poder, como el periodismo o los diversos gobiernos, por caso, se burlan de ellas. Tomemos por ejemplo la caricatura que burló a Mohamed hace unos años, hecho que devino como contrapartida en quemas de consulados y salvajes manifestaciones de repudio, en la que todo el mundo musulmán trinó y tronó por la blasfemia perpetrada contra su profeta y su religión, buscando salvaguardar al Islam a todo precio, aprovechando esa humorada de la prensa como pretexto y justificación al terrorismo a escala global.

 

Estas arremetidas y embestidas  por denostar la religión no son un invento de los islámicos, sino que en el transcurso de las generaciones, fueron los cristianos los que ejecutaron  pogromos como reacción al ultraje (o la no aceptación) hacia ellos. Y quemaron el Talmud, ya que según sus argumentos se encuentran  allí expresiones humillantes contra su fe, y así también las cruzadas se impulsaron y expandieron a causa de la imperiosa necesidad de proteger “el buen nombre” y “honor” de sus deidades y doctrinas.

Una conducta similar la encontramos mucho tiempo antes, cuando los judíos estaban en Egipto. El faraón le ofreció a Moshé “vayan y ofrenden a vuestro Di-s en la tierra”, ¿por qué tienen que escaparse al inhóspito desierto,  si pueden ofrendarlos aquí? Moshé respondió: “No es correcto hacer así, porque se consideraría una abominación ante Di-s, y su honor mancillado, pues además de ser Egipto ‘el sitio más impúdico de la tierra’, no estamos dispuestos a tomar el ídolo de los Egipcios, y degollarlo ante sus ojos; ello sería visto como un ultraje y nos apedrearían”. De esto aprendemos, que ya en Egipto celaban los egipcios a sus dioses,  los salvaguardaban y vigilaban para que no fueran profanados ni repudiados.

En la sección semanal encontramos que muchas veces el pueblo de Israel se quejó frente a Moshé, y en concreto frente a Di-s. Y específicamente en el comienzo cuenta que Israel salió de Egipto y en siete días alcanzaron la orilla del río, y las aguas estaban delante de ellos y  los egipcios detrás. Animales y bestias salvajes en el desierto, y los israelitas comenzaron a quejarse argumentando a Moshé sobre qué hacer. El Midrásh narra  que querían salir a la guerra contra los egipcios.

Aparentemente, se pregunta, ¿por qué los israelitas no habrían de confiar en Di-s luego que presenciaron las diez plagas con las cuales el Eterno castigó a Egipto? ¡Seguramente también los podía salvar de no ahogarse en el río! Ellos suponían que Di-s únicamente hacia milagros en Egipto, pero no se comprometió a hacer también maravillas afuera. Al contrario, quizás Di-s estaba esperando que ellos hicieran algo por sí mismos. Y así en verdad es con respecto a la ley de la Torá. Cuando un enemigo viene a atacar a la persona la obligación es salir a defenderse. Por ello, querían salir a la guerra con Egipto. Pero, Moshé les dijo a ellos en nombre de Di-s “estén parados en sus lugares y vean la salvación que el Eterno hará hoy, el Eterno guerreará por ustedes y ustedes estarán callados”. Di-s va a pelear por ustedes aquí también, no sólo en Egipto. En efecto los egipcios también  llegaron a la misma conclusión, y dijeron estamos trabados con Israel porque Di-s pelea por ellos. Todos en efecto comprobaron que Di-s los salvaguardó,  que ellos no tenían que protegerse a sí mismos, y que mucho menos tenían que protegerlo a Él.

Seguimos leyendo en esta sección de la Torá y continuamos observando siempre el mismo problema. Nuevamente los israelitas temían, y no se concientizaban de qué Di-s cuidaba al pueblo de Israel, y les resarcía sus necesidades cada día y cada hora.

Y llegaron a Mará y no podían beber las aguas debido a que eran amargas, y se quejó el pueblo a Moshé y le dijeron “¿qué beberemos?”! Ahora, ¿cuál era la queja?, Di-s ya les había realizado tantos milagros, ¿por qué tenían que preocuparse? Pero su argumento era: “Es correcto que Di-s nos salvó de los egipcios, pero eso no quiere decir que no tenemos que preocuparnos por comer y beber. Di-s en ningún momento nos prometió que nos daría comida y bebida, que nos iba a salvar de los egipcios dentro y fuera de su tierra sí, pero en lo referente a nuestras otras necesidades no mencionó nada”.

Aquí no estaban frente a un problema de enemigos que amenazaban al pueblo de Israel, sino frente a un problema objetivo, ‘no había agua’. Pero ellos, nuevamente expresaron su preocupación: “quizás esto, el Di-s de los hebreos no les daría”. Pero Di-s les realizó un milagro, que las aguas fueron endulzadas, con lo cual ellos comprendieron que Di-s había tomado responsabilidad sobre ellos. Pero enseguida, el 15 del mes hebreo de Iar, vemos que nuevamente los israelitas se preocupaban: “¡¿Qué haremos con la comida?! Tomar agua de Mará (aguas amargas), y transformarlas en aguas dulces es un milagro realizado a partir de algo que ya existía. Pero ello no quiere decir que Di-s nos va a conseguir comida, es decir, crear algo a partir de la nada”. Entonces Di-s les bajó maná del cielo y comprobaron ellos cuanto Di-s los protegía y les resarcía todas sus necesidades.

Pero no transcurrió mucho tiempo y nuevamente se quejaron. Llegaron a Refidim y no había agua, en contraposición a Mará que si había pero eran amargas. Y nuevamente se preocuparon y dijeron “¡¿Quién dice que Di-s tiene la capacidad de darnos agua en el desierto?!Quizás debamos hacer algo al respecto!” Y nuevamente Di-s les proveyó agua! ¿Qué es lo que sucede aquí?, ¿por qué el pueblo de Israel no cesó de preocuparse y sospechar? ¿Cuál es la fuente de todos esos argumentos y quejas a Moshé y a Di-s? Ya habían presenciado tantas veces maravillas, ¿por qué no paraban de preocuparse?

La explicación de esto es que el pueblo judío creció dentro de la cultura egipcia en el transcurso de muchos años. En Egipto se preocupaban por sus dioses: les daban de beber, de comer, y los protegían en todo sentido. La idea de que Di-s los proteja y los resarza de todas sus necesidades era totalmente extraña y ajena, al punto que ellos no la podían asimilar en el intelecto. 

Por ello los israelitas, a pesar que habían presenciado muchos milagros, siempre regresaban y repetían el mismo error, debido a que estaban llenos de equivocaciones y temores cada vez que se encontraban frente a un inconveniente o complicación.

La idea que hay un Di-s invisible e inaudible, que no se lo puede palpar con las manos, esa Existencia Divina no les era conocida en lo absoluto. Hasta ahora estaban acostumbrados, en el transcurso de cientos de años, a desarrollarse en un país en el cual la gente cuidaba y protegía a sus dioses, por lo cual no podían acostumbrarse a esta idea que hay un Di-s, y Éste es Quien los protege.

¿Por qué todas las religiones protegen a sus dioses e ídolos, en contraposición a la fe monoteísta del pueblo de Israel [y los noájidas observantes de los 7 preceptos] quienes saben que Di-s los protege a ellos? La respuesta está enclavada en ‘quién creó a quién’. Cuando la persona crea a su dios, debe cuidarlo y protegerlo, ya que en verdad dicho dios no existe como tal, y toda su existencia se desprende y depende de la persona que lo hizo. Por ello, todo el tiempo debe mimarlo, cuidarlo, y demostrar su existencia.  Toda la existencia de ese dios es el resultado de que la gente cree en él, por ello sus creadores y seguidores intentan convencer por la fuerza a la mayor cantidad de gente posible para que crean en él, porque cuanta más gente crea en él,  eso se constituye en una “demostración” más grande de que “existe”. Cuando la fe disminuye, automáticamente se despierta una duda sobre su existencia. Pero, Di-s estuvo, está, y estará siempre, y es Él Quien nos creó a nosotros, e incluso que nadie crea en Él, aun así seguirá existiendo. Ese es uno de los motivos por los cuales en el judaísmo no se buscan conversos, ya que ello no aumenta credibilidad. Muchos creyentes no lo van a convertir en un Di-s más poderoso. Si 100.000 personas creen en él, será el mismo Di-s que si nadie cree en Él. Como una persona que es realmente sabia, no necesita que la gente lo alabe mencionando que es un sabio. Pero una persona ‘media sabia’, posee una necesidad muy grande de escuchar aplausos y recibir elogios sobre cuanto sabe y qué tan importante es. Por sí mismo es nada, y su existencia se deriva de las alabanzas y elogios de otros. En cambio el sabio verdadero es sabio en sí mismo, a pesar que todo el mundo se pare frente a él y le diga que es un ignorante, él sigue siendo sabio. Es decir, en todas las religiones la persona es lo principal. La persona es quien fabrica su dios [física o intelectualmente] con su estructura, pero el pueblo de Israel sabe que lo primero es la existencia de Di-s, y es éste Quien creó al ser humano a Su imagen Divina. Por eso las religiones van cambiando según la necesidad de las personas, ya que estas son lo principal y más importante en dicho marco. Pero en el monoteísmo el Creador siempre está presente de manera constante e inalterable, y la persona es la que debe modificarse a sí misma  conforme la voluntad de Di-s.

 

Ingreso


Se parte de Noajidas.org

   

-----------------------------------------

Encuentranos en: 

 Logo facebook    Logo twiter    Logo youtube    Logo wiziq