Sección Mishpatim

Escrito por Noajidas. Publicado en Torá & Tanaj - Biblia Hebrea

 

 Shemot 21.1-24.18  

"Y estas son las leyes que pondrás delante de ellos”.

 Shemot 21.1

 ENCONTRANDO A DIOS EN EL SENTIDO COMÚN

 En la sección correspondiente a la semana anterior leímos sobre el acontecimiento más extraordinario de la historia de la humanidad: La revelación de Di-s hace 3320 años, ante millones de testigos visuales, cuando todo el monte Sinaí  ardía en envolvente humo llameante, y se sucedían los truenos y relámpagos, que precedieron a la voz Divina entregando la Torá. 

Tras semejante manifestación, inédita e irrepetible hasta nuestros días, le sucede en el relato nuestra sección semanal, denominada “Mishpatim” que versa sobre los preceptos que atañen a regular la vida en sociedad, y dirimir los posibles litigios, daños y prejuicios, derechos individuales y comerciales, entre otros.

 

“Mishpatim” incluye normativas que se fundamentan en leyes lógicas y racionales, que también nosotros, por  nuestras propias capacidades hubiéramos llegado a la conclusión que concierne adherir y ceñirse a ellas, como la prohibición de robo y hurto en todas sus formas, y el respeto a los derechos individuales.

Este hecho requiere ser comprendido pues, tras semejante revelación Divina, era sensato suponer que los mandamientos que el Creador dispondría serían de un carácter más “espiritual” o “místico” y no la mera regulación de normativas civiles, comerciales y penales.

Sin embargo, el mensaje incrustado al que la Torá nos alude,  es enseñarnos a cómo aproximarnos a la comprensión y asimilación de estas normativas, ya que nuestra tendencia natural sería estructurarlos y encastrarlos sobre nuestra propia capacidad de comprensión y análisis, personal y subjetiva, olvidando su  fuente de procedencia, el Creador del mundo y Su conductor, el Eterno. 

De tan racionales, sensatas, de sentido común, e imprescindibles para la rectificación del mundo que son estas directrices (y en igual proporción el asombro ante su desconocimiento y eventual violación) que no pareciera precisar siquiera creen en Di-s para entender que está prohibido engañar y estafar al prójimo, por caso, y si así se ha hecho, entonces nos corresponderá resarcir e indemnizar a quien/es dañamos o perjudicamos. Lo efectuaríamos tanto de motus propio o bajo apercibimiento de la fuerza pública. Entonces ¿Dónde está el Creador en la escena? ¿Cómo es posible enlazarme en un nexo con Él mediante acciones que de cualquier modo las ejecutaríamos, con o sin Sus mandamientos?

 

 LA TRAICIÓN DEL SUBCONCIENTE

Sobre estos interrogantes las Torá nos puntualiza que no debemos observar estas normativas como autómatas alienados que siguen al rebaño, ni como librepensadores que se fundamentan solo en  sus opiniones para decir cómo debería ser o funcionar el mundo, ni como un integrante más de la masa humana, un número más que transita el túnel de la vida sin reconocer la autoridad suprema del Creador y sus designios, sino por la incontrastable y descomunal evidencia que Di-s nos ordenó asumirlos y observarlos.

Es por ello que inmediatamente tras la revelación de Di-s en el monte Sinaí, es que en la Torá aparece la sección “Mishpatim”, para demostrar que los mandamientos de carácter lógico, los cuales uno supondría lejanos, ajenos y remotos  a la experiencia “espiritual”, “elevada”, “mística”  o “Divina”, en verdad, provienen, derivan y se proyectan de aquel fenómeno único en la historia.

 

SESGADO | CEGADO | ENCEGUECIDO | DOBLEGADO

En principio, no podemos fundamentar nuestro estilo de vida solamente sobre una base intelectual. El intelecto, con toda su importancia, no puede ser un fundamento sólido para la vida recta, debido a su maleabilidad y flexibilidad de soportar una multiplicidad de argumentos diversos e incluso opuestos, muchas veces sesgado,  cegado, enceguecido y doblegado  por los deseos (o ¿caprichos?) de la propia voluntad, la cual se hace eco de ambiciones, pasiones y un cúmulo de emociones retorcidas y enroscadas en lo más íntimo del egocentrismo, que permite elucubrar y pergeñar tretas y argucias que perjudican a propios y ajenos, siendo ello mismo encubierto por halos de pretextos y justificativos que lo desdramatizan e intentan presentar al daño como “reales” acciones positivas en beneficio del damnificado.

Es por eso que los individuos de las naciones, así como también los judíos, son exhortados a conducir sus vidas bajo el principio regulador de la fe y confianza absoluta en el Eterno y adherir a los preceptos por Él ordenados.

Una aproximación así asegura un tipo de moral estable en tanto se basa en sólidos cimientos, para cualquier sociedad, en todos los tiempos y lugares, siempre actuales y siempre vigentes,  y no principios modificables según la voluntad del individuo, sus eventualidades,  maquinaciones del momento, traiciones y auto boicots que su intelecto le pueda jugar, entiéndase en su propia contra.

 

Adaptado y traducido de Likutei Sijot 16, pág. 242, Tomo 3, pág. 895.

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