Secciones Behar - Bejukotai

Escrito por Noajidas. Publicado en Torá & Tanaj - Biblia Hebrea

Vaikrá 25.1-27.34

Esta semana leemos las secciones ‘Behar-Bejukotai’. La primera narra que en el Monte Sinaí Di-s le comunica a Moshé las leyes del año sabático. Cada séptimo año, todo el trabajo en la tierra debe cesar, y su producto debe ser dejado libre para que lo tomen tanto seres humanos como animales.

Siete ciclos sabáticos son seguidos por un quincuagésimo año, el año de jubileo, en el cual también cesa el trabajo en la tierra, todos los sirvientes son enviados libres y las propiedades ancestrales en la Tierra Santa vuelven a la posesión de sus propietarios originales.

La sección ‘Behar’ también contiene leyes adicionales que gobiernan la venta de tierras, y las prohibiciones contra el fraude y la usura.

CAPITALISMO COMPASIVO

Karl Marx puede haber sido el pionero, pero muchos otros judíos también participaron en la lucha por el comunismo, especialmente en los primeros días de la revolución rusa.  Después de haber sufrido sucesivas e insoportables decepciones bajo regímenes opresivos, muchos de los activistas políticos creían verdaderamente que el comunismo sería lo mejor para el pueblo ante la corrupción zarista.  Su sentido de idealismo alimentado en las esperanzas de una vida mejor y un futuro más equitativo para todos, encendía sus corazones. Sobre el papel, el comunismo era una buena idea. Pero entró en crisis, tal como lo hizo el capitalismo ante el actual derrumbe global.

Se intuye que ahora el mundo marcha hacia una “extrema moderación”.

¿La Torá habla de los sistemas económicos? Yo lo describiría como "capitalismo con conciencia".  En la promoción de la libre empresa, la Torá es claramente capitalista.  Pero el capitalismo es una sentencia condicional y, desde luego, un capitalismo compasivo.

Winston Churchill dijo una vez, "El vicio inherente del capitalismo es la desigual distribución de las bendiciones. El vicio inherente del comunismo es el reparto equitativo de las miserias". Por lo tanto, la Torá introdujo un sistema de mercado abierto, donde el intercambio de bendiciones no se deja al azar o ilusiones, pero se convirtió en obligatorio. En la sección semanal se nos da un ejemplo clásico.

El año sabático, fue diseñado para permitir a la tierra descansar y regenerarse.  Seis años se trabajaba la tierra, pero en el séptimo el ciclo productivo se detenía.  El período agrícola en la Tierra Santa impone estrictas normas y reglamentos sobre el propietario de la tierra.  No se lleva a cabo siembra, ni poda, ni trabajo agrícola alguno en el séptimo año - y lo que creció por sí mismo es propiedad de todos, tanto del propietario original como de sus amigos y vecinos -. El propietario, en su propia tierra, no tendría más derecho que un extraño. Durante seis años usted es dueño de la propiedad, pero el séptimo no goza de derechos privados.

Este es sólo uno de muchos ejemplos de la propuesta de "capitalismo con conciencia” que encontramos en la Torá. Hay muchas otras obligaciones de la legislación a los pobres - no extras opcionales, sino tributos y gravámenes compulsivos para con los menos afortunados -.  El diez por ciento de los diezmos, así como la obligación de ceder a los pobres las esquinas de los campos y otras asignaciones universales, son todos partes del sistema de capitalismo compasivo. Muchas leyes además regulan y moderan a quien ostenta temporalmente el poder, por ejemplo pagar al empleado al culminar el trabajo, sin posibilidad a especulaciones con su salario, participación de los trabajadores en el valor agregado por ellos generado, contralores y regulaciones para que todos los actores económicos encuentren rentabilidad y equidad.

Así pues, la Torá, presenta un sistema económico que cuenta con lo mejor de ambos mundos - las ventajas de la libertad, un mercado libre que permite la expresión personal y el éxito en relación con el trabajo duro sin los inconvenientes de la avaricia corporativa. Si la tierra pertenece al Eterno, entonces no podemos arrojarnos la propiedad exclusiva de ella. Él da su bendición sobre nosotros, pero, claramente, el acuerdo es que debemos compartir. Sin las esclarecedoras y vanguardistas directrices de la Torá, el capitalismo no funciona. La desenfrenada ambición, ansia de dinero, y los aires de poder, llevan a  los monopolios a ampliar la brecha entre los pudientes y los desposeídos. El año sabático es uno de los numerosos controles y equilibrios que mantienen nuestra especie, y moderan la expoliación de los recursos naturales, muchos de ellos ecológicamente no renovables.

Trasladado al plano individual y personal, algunos individuos son muy similares a las empresas. Y sobre ellas la Torá nos exhorta a ser más suaves, flexibles y sensibles ante las desigualdades. La Torá estimula el empuje emprendedor, y si se lo ejecuta de forma “Casher” (“apta), ello invoca las bendiciones Divinas, y se comparten generosamente con los demás. 

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